El primer gobierno de coalición

 

El pasado jueves acudí a un encuentro con panistas en el que, además del ánimo de fiesta, lo que más llamó la atención es la gran madurez política del panismo de la ciudad para asimilar los nuevos tiempos y realidades que reclaman trabajo, colaboración y entendimiento. Estuvimos ahí para dar cuenta de la posibilidad histórica que se abre para la ciudad.

No ha faltado quien anuncia el final de los tiempos azules en la CDMX. Esto se explica sólo en la miopía política o en su falta de memoria, pues en la capital el panismo ha sido oposición fuerte y combativa, seria y responsable. Los panistas hemos defendido trincheras y plantar banderas.

Nadie puede regatear a Acción Nacional su contribución fundamental en la historia de la democracia de la capital. Siempre hemos sabido escuchar todas las voces y considerar todas las propuestas, por eso decidimos ir con el mejor perfil, pues respaldamos la posibilidad de concretar el primer gobierno de coalición para la CDMX, con un liderazgo incluyente y que nos represente.

Siempre ha sido característica del PAN abrir la puerta a los nuevos tiempos, escuchar el reclamo ciudadano y mover su apuesta política fuera del partido.

Y por si alguien ya lo olvidó, me permito recordarles que en 1997, cuando los partidos de oposición logramos derrumbar el muro autoritario del PRI, que asumía que la CDMX les pertenecía, los chilangos pudimos elegir a nuestro gobernante, en una elección en la cual Carlos Castillo Peraza fue nuestro candidato frente a Cuauhtémoc Cárdenas.

En 2000, lo que estaba en juego era la consolidación de la democracia capitalina. En ese momento encontramos en un ciudadano simpatizante del PAN a nuestro candidato: Santiago Creel. Para 2006, optamos por hacer nuestro candidato a Demetrio Sodi, quien acreditaba las capacidades para dar continuidad y mejorar los programas de política social, así como alejarse del populismo.

Para 2012, el debate se centró en la agenda de seguridad. Se optó por lanzar a Isabel Miranda de Wallace, con un amplio reconocimiento de la sociedad civil por su trabajo contra el secuestro y la inseguridad.

En resumen, desde 1997 tres de cuatro candidatos del PAN a la jefatura de Gobierno no han sido militantes. ¿Así o más clara la tradición blanquiazul en la capital del país? En esta ciudad heterogénea en su composición social, madura, informada, cosmopolita, siquiera suponer que la ideología de un solo partido político es más grande que la inteligencia de sus habitantes, es equivocarse, y el error no será sólo una falla más en la aritmética partidista en la urna, porque lo que está en juego es la viabilidad de la gran capital. Lograr el primer gobierno de coalición es la tarea a la que estamos convocados.

 

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Source: Noticias

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