Bogotá, una capital escénica

 

El 12 de marzo de 2016, este reportero tuvo la oportunidad de cubrir para Excélsior la edición número 15 del Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá (FITB), que desde 1988 se celebra bianualmente. En aquella ocasión, en la que México fue el país invitado de honor, la presencia protagónica en el cartel del encuentro era el alemán Peter Stein, el célebre director escénico que llevaba a la capital colombiana su poderosa versión de Boris Godunov, considerada la obra maestra de Pushkin y cuyo estreno tuvo efecto en 1874.

Un día antes de la presentación del clásico de Pushkin, Stein se dio tiempo para establecer una charla con actores colombianos en preparación, que se dieron cita para escucharlo en la Universidad Tadeo Lozano.

A pregunta expresa de este reportero, Stein se jactó de ignorar el significado de la fama: “¿Celebridad yo? Ja. No me haga reír. Tengo 50 años haciendo teatro. Nunca voy a ver mis obras. Soy un viejo aburrido. Si debo padecer 17 horas en un vuelo trasatlántico (a Colombia), ¿qué tipo de celebridad voy a ser? No tengo el aura, no soy famoso. No salgo en televisión y sin ella no hay celebridad; la celebridad es obscena”. Contundente Stein.

Después, al abordar específicamente su montaje, Stein aseguró que, no obstante que la obra de Pushkin es muy política, no tenía “nada que ver” con el actual presidente de Rusia, Putin. “Políticamente, Pushkin era muy activo. Él miró el presente, su presente, a través de hechos de otra época. Para ello eligió una era oscura (el siglo XVI, entre la muerte del zar Iván IV el Terrible y el advenimiento de la dinastía Romanov). En esta obra aborda el hecho no de ganar el poder, sino de mantenerlo, que en política es lo esencial. Godunov es un hombre que llega al poder eliminando a otras personas y, a pesar de las circunstancias, aún no está listo para perder ese poder. Y lucha en consecuencia”.

Al día siguiente, la fastuosa presentación de Boris Godunov, la gran obra trágica del Siglo de Oro ruso, interpretada por los actores del Teatro Et Cetera de Moscú, fue un éxito rotundo. Un hecho teatral inolvidable.

Ese es el nivel teatral que cada dos años se congrega en Bogotá, en el marco de un encuentro que se ha vuelto una referencia cultural en habla hispana, tanto que su relevancia pone en duda su apelativo: ha dejado de ser iberoamericano desde hace mucho, pues las compañías escénicas que se presentan provienen de países que poco tienen que ver con el mundo hispanohablante.

Pues bien, ya está todo listo para llevar a cabo, del 16 de marzo al primero de abril, la edición 16 del  FITB, que este año tiene como país invitado de honor a Argentina. Al respecto, Anamarta de Pizarro, directora del FITB, que recientemente visitó México para participar en el Coloquio Iberoamericano de Artes Escénicas, charló con este redactor acerca del encuentro escénico bogotano.

En primer lugar, menciona las obras más relevantes que Argentina llevará al encuentro fundado hace justo 30 años por Fanny Mikey (1930-2008) y Ramiro Osorio.

“Llevamos una obra comercial, del llamado Teatro de Corrientes, titulada Todas las canciones de amor, cuya protagonista es una actriz argentina que vivió hace muchos años en París: Marilú Marini. A eso le llaman ‘musical de cámara’, que casi siempre cuenta con un piano, una actriz y un actor que cantan y uno o dos actores más de apoyo.”

De Pizarro también menciona que llevarán teatro independiente, con obras de los multipremiados Rafael Spregelburd y Mauricio Kartun. Por su parte, el famoso Teatro Nacional Cervantes llevará dos propuestas que al mismo tiempo representan un rescate literario y un tributo al humor. La primera es Escritor fracasado, del narrador bonaerense Roberto Arlt (1900-1942). La otra es doble: Eva Perón y El homosexual o la dificultad de expresarse, obras del historietista, escritor y dramaturgo argentino Raúl Damonte Botana, Copi, fallecido en 1987.

Al respecto, De Pizarro explicó que cuando estrenaron en París la primera obra la policía antimotines tuvo que llegar al teatro, pues un grupo puso una bomba. “Resulta que el papel de Evita lo hace un hombre, y es una hipercrítica de sus últimos momentos. Evita es una mujer que está muy molesta, se siente muy mal, siente que está muriendo, pero no quiere olvidar ni el lujo ni la fama; el pobre Perón aparece como una sombra que atraviesa el escenario. Es el gobierno argentino el que monta la obra. En la otra actúan seis travestis. Es muy fuerte con el manejo del lenguaje, provocadora”.

Fuera de las propuestas argentinas, en el FITB destacan dos homenajes. Uno será dedicado al director, autor, coreógrafo y payaso suizo Daniele Finzi Pasca, “una de las figuras más importantes del circo contemporáneo”, y el otro será un tributo póstumo al reconocido dramaturgo y director esloveno Tomaž Pandur, fallecido en abril de 2016.

Con un cartel que presagia grandes momentos escénicos, el FITB se ha arraigado entre el público colombiano, que en 2016 adquirió 84% de la boletería, de acuerdo con De Pizarro. Se trata de una cifra sobresaliente para una fiesta teatral que llega a las tres décadas de vida y que ha sido plenamente adoptada por la población. El FITB se ha erigido así en un pilar del ámbito teatral y, aún más, en un referente cultural de Colombia.

 

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